Uno a uno, ¿cuanto costaron los satélites de alta complejidad que Argentina lanzó al espacio?

Uno a uno, ¿cuanto costaron los satélites de alta complejidad que Argentina lanzó al espacio?

Uno a uno, ¿cuanto costaron los satélites de alta complejidad que Argentina lanzó al espacio?

Argentina tiene una historia satelital más amplia de lo que suele aparecer en la agenda pública. Desde los primeros satélites científicos de la serie SAC hasta los geoestacionarios ARSAT y los radares SAOCOM, el país desarrolló plataformas, instrumentos, software, centros de control, infraestructura de ensayos y capacidades industriales que pocos países dominan. Todos estos proyectos estuvieron gestionados por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), con la empresa rionegrina INVAP como contratista principal.

Si bien los costos no siempre son comparables, puesto que algunas cifras corresponden al satélite, otras a la misión completa, otras incluyen lanzamiento e infraestructura asociada, en este artículo traemos el costo de cada una de las misiones satelitales de Argentina.

SAC-B: el primer satélite científico argentino

El SAC-B se lanzó en 1996 y marcó el inicio de la serie de Satélites de Aplicaciones Científicas (SAC) de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Fue diseñado para estudiar física solar y astrofísica, incluyendo fulguraciones solares, rayos gamma, radiación X y átomos neutros de alta energía. Fue construido por INVAP para la CONAE, en cooperación con la NASA, Italia y Brasil.

Sin embargo, después del lanzamiento, el satélite no se pudo separar del vehículo Pegasus. Aun así, durante las horas en las que pudo operar, se comprobó que los sistemas de a bordo respondían correctamente, por lo que fue considerado un hito tecnológico para el país.

En este caso, no hay una cifra pública consolidada y verificable comparable con las demás misiones. Lo que se sabe es que la NASA aportó instrumentos científicos y el servicio de lanzamiento, mientras que la CONAE fue responsable del diseño y la construcción del satélite.

El SAC-B se lanzó en 1996 y marcó el inicio de la serie de Satélites de Aplicaciones Científicas (SAC) de la CONAE. Crédito: INVAP.

SAC-A: el demostrador tecnológico

El SAC-A se lanzó en 1998 desde el transbordador espacial Endeavour. Su objetivo era probar tecnologías que luego servirían para plataformas más complejas: sistemas ópticos, generación de energía, navegación, transmisión de datos y control desde tierra. También sirvió para entrenar equipos de telemetría, telecomando y operación satelital.

Fue un satélite pequeño, pero importante para validar capacidades nacionales. En la práctica, funcionó como un paso intermedio entre el aprendizaje del SAC-B y la misión más ambiciosa del SAC-C.

El costo informado de este satélite fue de US$ 15 millones para el total de la misión.

El SAC-A se lanzó en 1998 con el objetivo de probar tecnologías que luego servirían para plataformas más complejas.

SAC-C: el primer satélite argentino operativo de observación de la Tierra

El SAC-C se lanzó en el año 2000 y se convirtió en el primer satélite argentino de observación terrestre plenamente operativo. Fue una misión conjunta entre la CONAE y la NASA, con participación de Francia, Italia, Brasil y Dinamarca. Su objetivo fue obtener imágenes ópticas para estudiar ecosistemas terrestres y marinos, además de realizar mediciones sobre atmósfera, campo magnético y radiación espacial. Aunque estaba diseñado para una vida útil mínima de cuatro años, funcionó hasta 2013: operó casi trece años, mucho más de lo previsto.

En este caso, el costo informado fue de menos de US$ 20 millones.

El SAC-C se lanzó en el año 2000 y se convirtió en el primer satélite argentino de observación terrestre plenamente operativo.

SAC-D/Aquarius: el observatorio argentino con un instrumento clave de la NASA

El SAC-D/Aquarius se lanzó en 2011 y fue una de las misiones científicas más importantes de la CONAE. Diseñado y construido en Argentina, observó océanos, clima y ambiente. Su instrumento principal, Aquarius, fue desarrollado por la NASA para medir la salinidad superficial del mar, un dato clave para estudiar la circulación oceánica y el cambio climático.

La misión tuvo una fuerte cooperación internacional. La NASA aportó el instrumento Aquarius, con una inversión de US$ 220 millones, y el lanzamiento; también participaron agencias de Italia, Francia, Canadá y Brasil.

Las estimaciones públicas ubican la misión alrededor de US$ 280 a US$ 287 millones.

El SAC-D/Aquarius se lanzó en 2011 y fue una de las misiones científicas más importantes de la CONAE.

ARSAT-1: los primeros dos satélite geoestacionarios argentino

El ARSAT-1 se lanzó en 2014 y fue el primer satélite geoestacionario de telecomunicaciones diseñado, construido, ensayado y operado por Argentina. Estuvo desarrollado por INVAP para ARSAT y se ubicó en la posición orbital 72° Oeste. Su función principal fue brindar servicios de televisión, datos, telefonía e internet sobre Argentina y países limítrofes.

Su importancia no fue solo tecnológica. También permitió ocupar y defender posiciones orbitales asignadas a la Argentina por la Unión Internacional de Telecomunicaciones. ARSAT informó que este ejemplar podía generar ingresos por venta de capacidad y ahorrar alquiler de capacidad satelital extranjera.

El costo informado de este satélite está entre los US$ 270 y US$ 280 millones.

Los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2 son los dos primeros satélites geoestacionarios argentinos.

Por su parte, el ARSAT-2 se lanzó en 2015, también en un Ariane 5 desde Kourou, Guayana Francesa. A diferencia del ARSAT-1, que tenía una cobertura más enfocada en Argentina y la región, el ARSAT-2 se diseñó para cubrir todo el continente americano desde la posición orbital 81° Oeste. Opera en bandas Ku y C, lo que le permite prestar servicios de internet, televisión, telefonía IP y transmisión de datos.

Se construyó en conjunto con el ARSAT-1 y compartió parte de su plataforma tecnológica. Eso permitió reducir costos respecto del primer satélite, porque parte de la ingeniería ya estaba desarrollada.

Así, este ejemplar estuvo cerca de los US$ 250 millones.

SAOCOM: el radar argentino para medir humedad del suelo

El SAOCOM 1A se lanzó en 2018, desde la costa Oeste de Estados Unidos; mientras que el SAOCOM 1B se lanzó en 2020 desde Cabo Cañaveral, ambos a bordo de cohetes Falcon 9 de SpaceX. Estos ejemplares abrieron una nueva etapa para la observación argentina de la Tierra. A diferencia de los satélites ópticos, los SAOCOM usan radar de apertura sintética (SAR) en banda L, lo que permite observar la superficie incluso de noche o con nubosidad. Su objetivo central es medir la humedad del suelo y aportar información para agricultura, inundaciones, emergencias ambientales y detección de derrames de hidrocarburos.

La misión se desarrolló por la CONAE junto con organismos y empresas del sistema científico-tecnológico nacional, como INVAP, VENG y Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Además, integra el Sistema Ítalo-Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias junto con los COSMO-SkyMed italianos.

La misión SAOCOM 1 completa, integrada por los satélites 1A y 1B más infraestructura asociada, demandó US$ 600 millones. Si se prorratea en partes iguales, equivale a unos US$300 millones por satélite, aunque esa división es aproximada porque la cifra incluye también estaciones terrenas, centro de control e infraestructura de servicio.

Los satélites SAOCOM abrieron una nueva etapa para la observación argentina de la Tierra. Crédito: INVAP.

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