5 cosas que probablemente no sabías sobre el Sol

El Sol es una estrella enorme, dinámica y bastante violenta, donde ocurren procesos físicos extremos.

El Sol es una estrella enorme, dinámica y bastante violenta, donde ocurren procesos físicos extremos.

El Sol está muy presente en nuestra vida cotidiana, como una esfera brillante que sale cada mañana, calienta la Tierra y marca el ritmo de los días. Pero, en realidad, es una estrella enorme, dinámica y bastante violenta, donde ocurren procesos físicos extremos. Su actividad influye en los planetas, en las comunicaciones, en las auroras y hasta en la posibilidad de que exista vida en nuestro mundo. En este artículo, te traemos 5 cosas que probablemente no sabías sobre el Sol.

1. El Sol no es amarillo: en realidad emite luz casi blanca

Aunque solemos dibujarlo amarillo, naranja o rojo, el Sol no es realmente de ese color. Visto desde el espacio, su luz es prácticamente blanca. Lo que ocurre es que la atmósfera terrestre dispersa parte de la luz azul y violeta, haciendo que desde la superficie lo percibamos con tonos más cálidos, sobre todo al amanecer y al atardecer.

Ese cambio de color no se debe a que el Sol se vuelva rojo, sino al recorrido que hace su luz a través de la atmósfera. Cuando está bajo en el horizonte, la luz solar atraviesa una capa más larga de aire, se dispersan más las longitudes de onda cortas y llegan con más intensidad los colores rojizos y anaranjados.

El Sol no es amarillo ni anaranjado, sino que en realidad emite luz casi blanca.

2. En su núcleo se produce una reacción equivalente a millones de bombas nucleares por segundo

La energía del Sol se genera en su núcleo mediante fusión nuclear. Allí, la presión y la temperatura son tan extremas que los núcleos de hidrógeno pueden unirse para formar helio. En ese proceso, una pequeña parte de la masa se transforma en energía.

Esa energía es la que, después de un largo viaje hacia el exterior, termina llegando a la Tierra como luz y calor. No es una combustión como la de una fogata, puesto que el Sol no “quema” material en el sentido químico. Funciona como un gigantesco reactor natural de fusión nuclear, sostenido por su propia gravedad.

3. La luz del Sol tarda miles de años en salir desde el núcleo, pero solo 8 minutos en llegar a la Tierra

Cuando se dice que la luz solar tarda unos 8 minutos en llegar a la Tierra, eso se refiere al viaje desde la superficie visible del Sol hasta nuestro planeta. Pero la historia empieza mucho antes. La energía generada en el núcleo no escapa de inmediato, sino que va chocando, siendo absorbida y reemitida por partículas dentro del interior solar. Ese proceso puede llevar miles o incluso cientos de miles de años. Recién cuando la energía alcanza la superficie visible, llamada fotosfera, puede escapar al espacio en forma de luz. Desde ese momento, viaja a unos 300.000 kilómetros por segundo y tarda 8 minutos y 20 segundos en llegar hasta nosotros.

4. El Sol tiene “manchas” más frías que pueden ser más grandes que la Tierra

Las manchas solares son regiones oscuras que aparecen sobre la superficie del Sol. Se trata de áreas donde el campo magnético solar es muy intenso y modifica el transporte de energía hacia la superficie. Por eso tienen una temperatura menor que las zonas que las rodean y se ven más oscuras por contraste.

Aun así, siguen siendo extremadamente calientes. Una mancha solar puede tener alrededor de 3.500 a 4.500 °C, mientras que la superficie solar promedio ronda los 5.500 °C. Algunas son tan grandes que podrían superar el tamaño de la Tierra. Además, su cantidad varía siguiendo un ciclo de actividad solar de aproximadamente 11 años.

El Sol tiene “manchas” más frías que pueden ser más grandes que la Tierra. Crédito: NASA.

5. El Sol también tiene clima, y puede afectar la tecnología en la Tierra

El Sol no es una esfera tranquila. Su campo magnético puede generar llamaradas solares, eyecciones de masa coronal y corrientes de partículas cargadas que viajan por el espacio. A ese conjunto de fenómenos se lo conoce como clima espacial.

Cuando una gran cantidad de partículas solares llega a la Tierra, puede interactuar con el campo magnético terrestre y producir auroras cerca de los polos. Pero también puede afectar satélites, redes eléctricas, sistemas de navegación GPS y comunicaciones de radio. Por eso, estudiar el Sol no es solo una cuestión astronómica, sino que también es importante para proteger la infraestructura tecnológica que usamos todos los días.

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