Pakistán pone en órbita el satélite EO-3 con la ayuda de China y consolida su propia constelación de observación terrestre

Imagen del cohete chino Long MaImagen del lanzamiento del cohete chino Long March 6, encargado de la misión EO 3, el satélite pakistaní.

Imagen del cohete chino Long MaImagen del lanzamiento del cohete chino Long March 6, encargado de la misión EO 3, el satélite pakistaní.

Este 25 de abril, Pakistán alcanzó un hito clave con el despliegue exitoso del satélite de observación terrestre PRSC EO-3. La misión, desarrollada íntegramente por la Comisión de Investigación del Espacio y la Atmósfera Superior (SUPARCO) de Pakistán, constituye un modelo de fabricación nacional apoyada en capacidades de lanzamiento externas. El despegue tuvo lugar en el Centro de Lanzamiento de Satélites de Taiyuan, China, a bordo de un cohete Long March 6. Esta misión no solo representa un avance técnico, sino que completa la columna vertebral de un sistema integrado de observación diseñado para el monitoreo soberano de su territorio.

Pakistán pone en órbita el satélite EO-3 con la ayuda de China y consolida su propia constelación de observación terrestre.

¿Qué son los satélites EO?

Con la llegada del EO-3 a su órbita operativa, la serie de observación terrestre de Pakistán queda conformada de la siguiente manera:

Los satélites de observación terrestre (EO) funcionan como avanzados centros de inteligencia geoespacial dedicados a capturar datos críticos sobre los procesos físicos, químicos y biológicos del planeta. Su implementación es fundamental para la gestión de recursos naturales, permitiendo el monitoreo preciso de lasalud de los cultivos, la detección temprana de la deforestación y la administración eficiente de reservas hídricas. Asimismo, resultan herramientas indispensables en la respuesta antedesastres naturales, la planificación urbana y la seguridad fronteriza, proporcionando una soberanía informativa que permite la toma de decisiones estratégica basada en datos en tiempo real.

El papel de China

La integración de estas tres unidades permite una mayor frecuencia de revisita y una cobertura de datos más robusta. Actualmente, Pakistán opera más de cinco satélites de observación, la mayoría de ellos desplegados en los últimos 24 meses, lo que confirma una aceleración sin precedentes en su actividad espacial.

Para el lanzamiento del satélite se empleó el cohete Long March 6 o Chang Zheng 6 (CZ-6). Esta misión, gestionada comercialmente por la China Great Wall Industry Corporation (CGWIC), representó el vuelo número 640 de la familia Long March. El uso de este vehículo de nueva generación, propulsado por oxígeno líquido y queroseno, destaca por su eficiencia y bajo impacto ambiental en el despliegue de cargas en órbitas síncronas al sol (SSO), consolidando el acuerdo de servicios firmado entre China y la SUPARCO en 2022.

El plan espacial conjunto entre China y Pakistán

La relación entre la SUPARCO y China ha trascendido el modelo convencional de cliente-proveedor para consolidarse como una alianza estratégica integral. Bajo el actual Plan de Acción Espacial (2025-2029), ambos países han escalado su cooperación espacial, que incluyen la creación del Centro Espacial de Pakistán y la participación en la futura Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS). Esta sinergia tecnológica ya ha dado frutos tangibles, como la adopción del sistema de navegación Beidou por parte de Islamabad para garantizar su soberanía operativa y el exitoso despliegue de la serie de satélites EO a través de un contrato de lanzamientos múltiples con la China Great Wall Industry Corporation.

Hacia finales de 2026, esta colaboración alcanzará un hito histórico con el Programa de Vuelos Espaciales Tripulados. Tras un acuerdo firmado en 2025, los candidatos pakistanies Khurram Daud y Muhammad Zeeshan Ali iniciaron su formación en el Centro de Astronautas de China, con el objetivo de que uno de ellos se integre a la Estación Espacial Tiangong como especialista de carga útil.

Proyecciones a futuro

Para la SUPARCO, el éxito de la misión EO-3 representa un cambio de paradigma estructurado en tres pilares estratégicos. En primer lugar, marca la transición de misiones aisladas hacia una red satelital coordinada, donde los activos operan como una constelación interconectada. Asimismo, este avance impulsa la independencia tecnológica al reducir la subordinación a proveedores externos, garantizando la soberanía en la generación y análisis de datos geoespaciales. Finalmente, el programa establece una nueva estrategia de despliegue, sustituyendo los lanzamientos esporádicos por un cronograma estructurado y predecible que asegura la continuidad operativa del sistema.

La dirección del programa espacial pakistaní apunta ahora hacia una constelación de múltiples satélites diseñada para el monitoreo regular de áreas extensas. Se espera que en los próximos años se sumen nuevas unidades que expandan las capacidades actuales de resolución y espectro, transformando lo que antes eran logros aislados en una infraestructura espacial permanente y escalable.

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