Este 19 de abril, la tercera misión del cohete New Glenn de Blue Origin concluyó con un resultado mixto. Si bien el lanzador volvió a recuperar con éxito su primera etapa, una anomalía en la etapa superior derivó en la pérdida del satélite BlueBird 7. El New Glenn despegó desde el Complejo 36 en Cabo Cañaveral y el vuelo transcurrió de forma nominal durante los primeros minutos, pero un fallo en la fase final de inserción orbital sentenció el destino del satélite de AST SpaceMobile, que ahora se enfrenta a una reentrada destructiva. Mientras tanto, la primera etapa o booster del cohete pudo amerizar en la plataforma marítima Jacklyn, concretando la segunda recuperación de una etapa, luego de la misión NG-2.
La misión del New Glenn, NG-3, tenía dos objetivos. Por un lado, la actuación y recuperación del propulsor “Never Tell Me The Odds” de la primera etapa y, por el otro, la puesta en órbita del satélite BlueBird 7 de la compañía AST SpaceMobile mediante la segunda etapa del cohete. El booster ya había sido utilizado durante la misión NG-2, por lo que este vuelo representaba su primera operación de reutilización tras su recuperación previa.
Sin embargo, el perfil de vuelo se vio comprometido en su fase final. La segunda etapa debía ejecutar dos encendidos de sus motores BE-3U para alcanzar la órbita de destino, pero una avería durante el segundo encendido impidió que el vehículo alcanzara la velocidad y altitud necesarias. Según los datos de seguimiento, el fallo al completar esta maniobra dejó a la etapa superior y al satélite atrapados en una órbita de estacionamiento elíptica e inestable a 154 kilómetros de perigeo. Esta altitud resultó ser demasiado baja para que los propulsores eléctricos del BlueBird 7 pudieran compensar el arrastre atmosférico, forzando finalmente la desorbitación y la pérdida total del satélite.
Un cohete preparado para la reutilización
El New Glenn es el vehículo de lanzamiento de carga pesada de Blue Origin, diseñado para competir directamente en el mercado de lanzamientos comerciales y misiones de seguridad nacional. Con una altura de 98 metros y un carenado de 7 metros de diámetro, es uno de los vehiculos planificados para los lanzamientos recuperables por etapas. La novedad para este vuelo NG-3 resulta en la introducción del primer propulsor reacondicionado: es el mismo propulsor que se utilizó y recuperó en la misión anterior NG-2. Para este vuelo, se actualizó el sistema de protección térmica del booster con un enfoque de mantenimiento modular, permitiendo intercambiar motores BE-4 individuales según el desgaste detectado.
La respuesta de AST SpaceMobile
Tras el incidente, AST SpaceMobile emitió un comunicado oficial y una actualización para sus inversores donde detalló el impacto técnico y operativo de la pérdida del satélite BlueBird 7. La compañía confirmó que, aunque el satélite logró separarse del cohete e iniciar sus sistemas, la órbita alcanzada era críticamente baja. Afirmaron que el perigeo de 154 km generaba un arrastre atmosférico que los motores iónicos del satélite no podían compensar.
AST SpaceMobile indicó que el satélite estaba asegurado, aunque aclaró en documentos previos que el seguro suele cubrir solo una fracción del valor total, entre el 3% y el 20%, lo que deja una pérdida patrimonial significativa.
El fallo del New Glenn afecta directamente los planes de despliegue de la red de banda ancha satelital: el BlueBird 7 era el primero de una nueva serie tras el lanzamiento del BlueBird 6 en diciembre. Su pérdida interrumpe el ritmo necesario para alcanzar la meta de 45 satélites operativos para finales de año. La empresa tenía previsto realizar entre uno y dos lanzamientos mensuales.
Los siguientes pasos tras el fallo del New Glenn
El New Glenn quedará en tierra todo lo que dure la investigación de la anomalía, poniendo a AST SpaceMobile en el centro de un dilema logístico. La empresa está buscando otros vehículos de lanzamiento, como el Falcon 9 de SpaceX o el LVM3 indio, pero ninguno de los dos tienen disponibilidad inmediata. Así, el compromiso de Abel Avellan, CEO de AST SpaceMobile, de lanzar satélites en lotes de tres a ocho unidades queda en pausa. La empresa debe ahora decidir si espera a que Blue Origin solucione el problema de su segunda etapa o si busca alternativas más costosas para no perder su ventana de mercado frente a competidores como Starlink de SpaceX.
A pesar del golpe, AST SpaceMobile mantuvo públicamente sus previsiones para 2026, aunque el mercado sigue atento a cómo reajustarán su calendario tras este revés técnico.
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