Sierra Space anunció que su avión espacial Dream Chaser, en su versión Tenacity, superó con éxito las pruebas acústicas de lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy de la NASA. Este ensayo verifica si la nave puede soportar las fuertes solicitaciones sonoras y vibratorias que genera el despegue de un cohete. Ahora, el vehículo seguirá avanzando en su preparación para debutar en órbita terrestre baja (LEO).
La prueba se realizó en la instalación SSPF (Space Station Processing Facility) de la NASA y forma parte de la campaña final para certificar al sistema antes de su estreno en vuelo. Sierra Space viene desarrollando el Dream Chaser hace varios años como un vehículo de carga asociado a la Estación Espacial Internacional (ISS). Sin embargo, la compañía acordó con NASA que primero harán una demostración de vuelo libre, proyectada hacia fines de 2026, y recién después podría abrirse la puerta a vuelos regulares de reabastecimiento.
El ensayo buscó reproducir las condiciones acústicas extremas de un lanzamiento real. La nave, con sus alas plegadas, tal como viajará dentro de la cofia, se probó frente a una matriz de 90 altavoces apilados. Según la compañía, el resultado confirmó la integridad estructural del vehículo y la resistencia de sus sistemas electrónicos críticos.
Dream Chaser, el nuevo avión espacial asociado a la NASA
Dream Chaser es un avión espacial reutilizable, un vehículo de cuerpo sustentador diseñado para despegar en un cohete y aterrizar sobre pista. Este tipo de naves son muy útiles para devolver a la Tierra carga sensible o experimentos que no deberían sufrir un amerizaje brusco, como sucede cuando reingresan dentro de cápsulas que caen con paracaídas al océano. Sierra Space completa esa arquitectura con el módulo de carga Shooting Star, que acompaña a la nave en órbita y amplía su capacidad logística.
El proyecto lleva años dentro del esquema comercial de la NASA. En 2016, la agencia seleccionó a Sierra Nevada, hoy Sierra Space, como uno de sus proveedores de carga para la estación espacial, dentro del programa CRS-2. Desde entonces, Dream Chaser pasó por campañas de vibración, ensayos térmicos, pruebas de compatibilidad electromagnética y verificaciones operativas, en una hoja de ruta larga pero habitual para un sistema espacial nuevo.
Para Sierra, el vehículo no solo apunta a misiones civiles, sino también a futuras aplicaciones de seguridad nacional. Para la industria espacial, en cambio, cada avance acerca a EE.UU. a sumar un nuevo vehículo orbital reutilizable.
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