China completa pruebas de carga de combustible del Long March 10B: todo indica que el cohete reutilizable debutará pronto

China completa pruebas de carga de combustible del Long March 10B.

China completa pruebas de carga de combustible del Long March 10B.

La Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC) ha completado una serie de pruebas críticas de carga de combustible en el nuevo vehículo de lanzamiento de carga media Long March 10B (CZ-10B). Si bien Pekín no ha confirmado fechas de lanzamiento, los ensayos, realizados en el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, sugieren que el debut orbital de este lanzador parcialmente reutilizable es inminente, con una ventana potencial hacia fin de mes.

Imagen de la base del cohete chino reutilizable Long March 10B.

En lo inmediato, el despliegue operativo del Long March 10B constituye un aporte fundamental a la estrategia de la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) para reducir los costes de acceso al espacio. Este vector será el encargado de poner en órbita los componentes de la infraestructura de Internet satelital de China.

A su vez, esta versión es una variante comercial derivada del Long March 10A, uno de los vehículos de la serie Long March 10 que China desarrolla en paralelo a su arquitectura lunar tripulada. En ese sentido, las campañas de ensayo y vuelo del 10B también serán clave para contribuir a madurar tecnologías, operaciones de recuperación y procesos industriales asociados a una familia de lanzadores que Pekín considera estratégica para su próximo salto en el espacio hacia la Luna.

La arquitectura técnica del Long March reutilizable

El CZ-10B es una variante de dos etapas optimizada para el transporte de carga y el despliegue de megaconstelaciones de satélites en órbita terrestre baja (LEO). Con un diámetro de 5 metros, esta arquitectura hereda componentes de la serie Long March 10A, diseñada para misiones tripuladas a la Luna. La característica novedosa es que el Long March integra modificaciones específicas para la recuperación de su primera etapa.

Por un lado, la primera etapa está alimentada por siete motores YF-100K, que utilizan una mezcla de queroseno y oxígeno líquido (RP-1/LOX). La segunda etapa, a diferencia de otras variantes, emplea un motor de metano y oxígeno líquido (CH4/LOX). Esto representa un avance significativo en la eficiencia y la reducción de residuos de combustión. Se estima una capacidad de transporte de al menos 16.000 kg a LEO en modalidad de recuperación y hasta 11.000 kg a órbitas de mayor inclinación.

Hacia la reutilización orbital

El Long March 10B está equipado con aletas de rejilla (grid fins) y patas de aterrizaje desplegables, dispositivos esenciales para el control aerodinámico durante el reingreso y el aterrizaje vertical. Estas pruebas de carga de combustible son el último hito tras el éxito del ensayo de recuperación de baja altitud realizado en febrero de este año, donde se validó el amerizaje controlado de uno de los boosters.

A diferencia del modelo Falcon de SpaceX, que utiliza barcazas autónomas o plataformas terrestres, el programa chino está evaluando sistemas de captura mediante redes terrestres fijas en Wenchang. El fin es reducir la complejidad del peso a bordo y maximizar la carga útil.

Estructura de las aletas de rejilla utilizadas para el reingreso y aterrizaje vertical de los cohetes. A la derecha se muestra la estructura integrada en el cohete Falcon Heavy de SpaceX. Crédito: SpaceX.

Perspectiva y cronología de hitos

El calendario de lanzamientos para el resto de 2026 sitúa a China en una fase de transición crítica hacia la operatividad reutilizable. En el muy corto plazo, el debut del Long March 10B puede llegar a lanzarse para finales de abril. Un poco menos inmediato, en junio, se espera el vuelo inaugural del Long March 12B (CZ-12B) desde Jiuquan. Este cohete es un vector diseñado con un enfoque modular para facilitar la recuperación de etapas, parte de la misma familia del Long March 12A, que intentó la recuperación a fines de 2025 pero solo consiguió una puesta en órbita exitosa.

Paralelamente, en el sector privado, la compañía LandSpace ha programado nuevas pruebas de recuperación vertical de su cohete Zhuque-3. Se espera que este lanzador realice un vuelo con intento de reutilización completa antes de que finalice 2026.

Cabe destacar que estos eventos convergen en la ambiciosa meta estatal de 2027, año en el que la CNSA planea consolidar el ecosistema del “New Space” chino mediante la estandarización de componentes recuperables. Además el objetivo es llevar a cabo una reducción de costes operativos por debajo de los 20.000 yuanes/kg. En definitiva, el objetivo es garantizar la capacidad de despliegue masivo para sus megaconstelaciones de órbita baja.
 

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