La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) destacó una aplicación poco conocida, pero estratégica, del futuro reactor nuclear RA-10: la producción de silicio dopado para electrónica de potencia. Se trata de un material fundamental para fabricar componentes para movilidad eléctrica, energías renovables y otros sistemas que requieren manejar altas corrientes y tensiones con precisión. Es un desarrollo que sale del reactor nuclear pero se usa en la industria tecnológica.
¿Para qué es y cómo se fabrica el silicio dopado?
Según el organismo, el RA-10 podrá producir silicio tipo “n” mediante una técnica llamada transmutación neutrónica. El proceso consiste en irradiar lingotes de silicio con neutrones dentro de un reactor para modificar de forma controlada sus propiedades eléctricas. La ventaja de este método es que permite obtener un dopado muy uniforme, un requisito clave para semiconductores de alta calidad destinados para de potencia.
Al respecto, la CNEA informó que ya diseñó posiciones especiales para este desarrollo en el RA-10. En paralelo, realizó una prueba exitosa en el reactor RA-6 del Centro Atómico Bariloche (CAB), donde se irradió un prototipo de lingote. El ensayo permitió validar la técnica y modificar la resistividad inicial del material. Además, permitió fortalecer capacidades de caracterización, un paso importante de cara a una futura producción a escala.
Un mercado específico, pero de alto valor agregado
El RA-10 es un reactor multipropósito que Argentina construye en el Centro Atómico Ezeiza a través de la CNEA y con la empresa INVAP como contratista. Fue concebido para abastecer radioisótopos médicos, ofrecer herramientas para investigación con neutrones, calificar combustibles nucleares y sumar esta línea industrial de silicio dopado. La instalación podrá producir alrededor de 80 toneladas anuales de lingotes de silicio dopado, una cifra que ubicaría a la Argentina en un lugar relevante dentro de un mercado de alto valor agregado.
En el escenario internacional, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) señala desde hace años que el dopado neutrónico de silicio ganó peso por el crecimiento de los dispositivos de potencia asociados a la electrificación, los vehículos eléctricos y las energías renovables. En ese marco, el mensaje de la CNEA visibiliza que, además de ampliar las capacidades científicas y médicas, el RA-10 también podría abrir una oportunidad para que la Argentina produzca un insumo estratégico para la industria electrónica avanzada.
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