La Agencia Espacial Europea (ESA) puso en órbita los dos primeros satélites de su misión Celeste, un programa con el que busca ensayar una nueva capa de navegación en órbita terrestre baja (LEO) para complementar al sistema Galileo. El lanzamiento se realizó desde Nueva Zelanda a bordo de un cohete Electron de Rocket Lab, que insertó los satélites en órbita casi polar de 510 km de altura. Con esta misión, Europa empezó a probar en condiciones reales una arquitectura que apunta a reforzar sus servicios de posicionamiento, navegación y sincronización.

Celeste busca sumarle a su constelación satelital vigente una capa adicional de orbitadores más cercana a la Tierra. Hoy, Galileo opera en órbita media, a unos 23.222 km de altitud, con el apoyo de EGNOS, que actúa como sistema de aumentación para mejorar las señales de navegación. La idea es que una constelación en órbita baja permita señales más robustas, menor latencia y mejor desempeño en zonas urbanas densas, interiores, túneles o regiones polares.
Europa y la primera entrega de Celeste
En esta primera etapa despegaron los satélites IOD-1 e IOD-2. Se trata de dos demostradores que validarán tecnologías, nuevas señales y capacidades de servicio. Según la ESA, esta pareja inicial también servirá para validar las frecuencias en bandas L y S necesarias para la siguiente fase del programa. Los primeros vehículos son dos CubeSats de 12U y 16U, desarrollados respectivamente por GMV y Thales Alenia Space. Estos ejemplares forman parte de una arquitectura pensada para ensayar determinación orbital precisa autónoma, sincronización temporal y provisión de servicios de radionavegación en varias bandas.
La idea de agregar una capa más baja de navegación es que, al volar mucho más cerca de la superficie que los ejemplares de Galileo, los satélites de órbita baja pueden entregar señales con mayor potencia relativa. Así, se habilitan usos que hoy son más difíciles de sostener de forma robusta. La ESA menciona posibles aplicaciones en vehículos autónomos, redes ferroviarias, navegación marítima y aérea, servicios de emergencia, internet de las cosas e incluso navegación en interiores.
La fase de demostración de Celeste contempla una constelación de 11 satélites en órbita. Tras este primer lanzamiento, la agencia europea prevé sumar una segunda tanda de ejemplares más grandes y capaces, hacia 2027. La agencia describe ocho satélites adicionales con funciones extendidas y uno adicional dedicado a ensayar relojes atómicos miniaturizados. Esos orbitadores también incorporarán otras bandas, como C y UHF, además de funciones bidireccionales y monitoreo de integridad de señal.
Tal vez te interese: SpaceX lanza con éxito la misión europea Galileo L12













