La NASA anunció que enviará a Marte antes de fines de 2028 la Space Reactor-1 Freedom (SR-1 Freedom), definida por la agencia como la primera nave interplanetaria propulsada por energía nuclear. El objetivo de la misión será demostrar en el espacio profundo un sistema de propulsión eléctrica nuclear, una tecnología que la agencia considera clave para futuras operaciones más allá de la órbita lunar y para misiones de alta potencia en el sistema solar.

A diferencia de los sistemas de energía por radioisótopos utilizados por otras sondas espaciales, este esquema se basa en un reactor de fisión a bordo que genera electricidad para alimentar propulsores eléctricos de alta eficiencia. Según la descripción técnica difundida junto con el anuncio, esa arquitectura permite un transporte de masa más eficiente en el espacio profundo y ofrece una capacidad especialmente valiosa en regiones donde los paneles solares dejan de ser efectivos, como ocurre en misiones de mayor alcance más allá de Júpiter.
El vuelo de la SR-1 Freedom no será solo una demostración tecnológica. Cuando la nave llegue a Marte, desplegará la carga útil Skyfall, compuesta por tres helicópteros de clase Ingenuity destinados a continuar la exploración del planeta rojo. A diferencia de Ingenuity, que fue un demostrador tecnológico, estos nuevos aparatos tendrán tareas concretas de reconocimiento sobre la superficie marciana.

De acuerdo con los detalles presentados durante la exposición técnica del proyecto, los helicópteros estarán equipados con cámaras y radares de penetración terrestre para evaluar posibles zonas de aterrizaje para futuras misiones humanas. Entre sus funciones previstas figuran el relevamiento de pendientes y obstáculos para vehículos de mayor tamaño y la detección y caracterización de depósitos de hielo subterráneo, un recurso considerado central para cualquier escenario de exploración humana sostenida en Marte.
La NASA también indicó que la SR-1 Freedom servirá para dar “herencia de vuelo” a hardware nuclear, establecer precedentes regulatorios y de lanzamiento, y activar una base industrial orientada a futuros sistemas de fisión para propulsión, operaciones de superficie y misiones de larga duración. En paralelo, la agencia remarcó que trabaja junto al Departamento de Energía de Estados Unidos para desarrollar las capacidades necesarias para la exploración sostenida más allá de la Luna y para futuras misiones a Marte y al sistema solar exterior.
Si el cronograma se mantiene, la misión despegaría en diciembre de 2028 y llegaría a Marte aproximadamente un año después. La arquitectura final todavía no está cerrada por completo, pero la presentación del programa marca un cambio importante en la planificación espacial estadounidense: por primera vez, la propulsión nuclear deja de aparecer como una tecnología de laboratorio o de estudio conceptual y pasa a ser presentada como una capacidad concreta para una misión interplanetaria operativa.
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