El Ejército de Estados Unidos adjudicó a Anduril una primera orden de trabajo por US$ 87 millones para reforzar su capacidad de defensa antidrones. El objetivo es utilizar el software Lattice de la compañía como núcleo de mando y control de la fuerza especial JIATF-401, creada para coordinar soluciones antidrones para todo el Departamento de Defensa. El movimiento, además, quedó enmarcado dentro de un mecanismo contractual de hasta US$ 20.000 millones, una estructura de contratación habilitada para canalizar futuras adquisiciones del gobierno estadounidense bajo condiciones establecidas.

El software Lattice de Anduril
El contrato con Anduril apunta a integrar sensores, interceptores y otros sistemas en una misma arquitectura digital. La idea es que Lattice pueda detectar, seguir, clasificar y ayudar a neutralizar amenazas aéreas en pocos segundos, coordinando información de distintos equipos en una sola red. Esta integración es fundamental para una operación antidrones, que involucra blancos pequeños, veloces y difíciles de identificar.
La decisión también muestra un cambio en la forma en que el Ejército de EE.UU. compra tecnología. En vez de firmar decenas de contratos separados para productos parecidos, se impulsan acuerdos con precios y condiciones ya negociados, parecido a una compra mayorista. Según el Ejército, en los últimos ocho meses ese esquema permitió consolidar 118 contratos en apenas 14, una reducción del 88% en la cantidad total de acuerdos.
En el caso de Anduril, la empresa tenía más de 120 acciones de compra separadas con el Ejército. Con este nuevo marco, sus productos de hardware y software quedan disponibles de forma más rápida para distintos organismos del Departamento de Defensa y otras áreas del gobierno. La apuesta oficial es reducir la burocracia y acelerar entregas.
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