China se roba la atención del ecosistema espacial internacional con dos nuevos lanzamientos orbitales en menos de 24 horas. Por un lado, con un Long March 6A puso en órbita el satélite Yaogan-50 (02), que se sumó a otro ejemplar de la misma serie lanzado en enero. Por el otro, completó una misión compartida del cohete sólido Kuaizhou-11 que desplegó ocho satélites, entre ellos uno equipado con un brazo robótico flexible para ensayos en órbita.

El programa espacial chino volvió a acelerar después de un largo freno asociado al Año Nuevo chino y a las sesiones políticas anuales en Pekín. Con estas misiones, el país alcanzó los 14 intentos orbitales de 2026, días después de otros lanzamientos vinculados a la megaconstelación Guowang y a una misión de demostración tecnológica. Todo indica que Pekín quiere sostener un ritmo de lanzamientos cada vez más alto este año.
Dos lanzamientos de cohetes desde el norte de China
El primero de los vuelos despegó el 15 de marzo desde Taiyuan a bordo de un Long March 6A y colocó en órbita al Yaogan-50 (02). Lo llamativo es que fue enviado a una órbita altamente retrógrada, es decir, en sentido opuesto a la rotación de la Tierra. Ese tipo de trayectoria exige más energía porque el cohete no puede aprovechar la velocidad de rotación del planeta. Sin embargo, ofrece recorridos sobre la superficie distintos a los de una órbita convencional, útil para observación remota. China presenta a los Yaogan como satélites para relevamiento territorial, estimación de cosechas y prevención de desastres, aunque analistas occidentales suelen vincular esta familia con tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.
Horas más tarde, desde Jiuquan, un Kuaizhou-11 lanzó ocho cargas útiles en una misión de tipo rideshare. Allí, varios satélites compartieron un mismo vuelo para reducir costos. Entre los ejemplares enviados hubo satélites de observación radar, teledetección de alta precisión e imágenes hiperespectrales. El más llamativo fue Yuxing-3 (06), diseñado para probar tecnologías de servicio en órbita, incluida la manipulación con un brazo robótico flexible y maniobras que simulan operaciones de contacto. Este tipo de desarrollos son clave para que China logre concretar maniobras de proximidad como un eventual reabastecimiento. También prevé ensayar un sistema de desorbitado acelerado para acortar su vida orbital y ayudar a mitigar basura espacial.
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