Este fin de semana, China puso en órbita el AlSat-3B, un satélite de observación para Argelia, a bordo de unLong March-2C que despegó desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan. El satélite forma parte de una dupla con el AlSat-3A, lanzado a mediados de enero, orientada a reforzar capacidades de observación de alta resolución y uso geoespacial. En particular, el programa apuntaría a aplicaciones de planificación territorial y apoyo ante desastres, con imágenes para gestión de recursos e infraestructura.
La puesta en órbita se da en un momento de reorganización del calendario espacial chino. Recientemente, la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC) viene reprogramando varias misiones espaciales. Estas demoras estarían relacionadas con que Beijing está preparando una prueba importante vinculada a su nuevo sistema de vuelos tripulados, de la mano del cohete Long March 10 y la nave Mengzho.
Detalles técnicos del lanzamiento
El AlSat-3B fue desarrollado por la Asociación China de Ciencia y Tecnología (CAST), una subsidiaria del conglomerado estatal CASC. El satélite operará para la Agencia Espacial Argelina (ASAL), que lo incorporará a su sistema nacional de observación.
En lo que respecta al lanzamieto, el Long March-2C es un vector hipergólico de dos etapas que China ocupa para colocar cargas en órbitas bajas.
China y su calendario anual de lanzamientos
El lanzamiento AlSat-3B se inscribe en un esfuerzo de China por sostener una tasa alta de lanzamientos. De hecho, unos días antes, un Long March 12 despegó desde el Centro Internacional de Lanzamiento Aeroespacial Comercial de Hainan con un nuevo lote de satélites para Guowang, la constelación china de internet satelital. Además, China presentó esa misión como parte del salto a producción industrial de satélites, con participación de la empresa GalaxySpace.
El trasfondo es que Beijing busca ampliar su calendario de lanzamientos anuales, con foco en desplegar constelaciones comerciales y alcazar hitos de exploración y vuelos tripulados. En particular, las cancelaciones de lanzamientos de CASC se habrían dado en el puerto espacial de Wenchang, a la espera de un posible ensayo asociado al programa de nueva generación para vuelos tripulados.
Todo esto sucede con una estadística de fondo que marca el ritmo. En 2025, China intentó 92 lanzamientos orbitales. Para 2026, el objetivo político-industrial es seguir escalando.
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