A fines diciembre de 2025, el gobierno ruso desplegó en Bielorrusia el sistema de misiles Oreshnik, de alcance intermedio y capaces de portar ojivas nucleares. Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia, afirmó que el sistema ya había llegado al país y se encontraba en servicio. Además, explicó que podrían estacionarse hasta 10 complejos en el país
La novedad no es solo que Rusia tiene otro misil más cerca de Europa. De hecho, Moscú ya había colocado armas nucleares tácticas en Bielorrusia en el pasado. Sin embargo, Oreshnik suma un componente distinto: su potencial de ambigüedad nuclear.

¿Qué es Oreshnik?
Oreshnik es un misil balístico de alcance intermedio (IRBM). Es hipersónico, lo que implica que, en la fase final, vuela a velocidades superiores a la velocidad del sonido. Según Moscú, las cabezas pueden alcanzar velocidades de hasta Mach 10 y son imposibles de interceptar.
Aún así, el aspecto más sensible de Oreshnik no es la velocidad, sino su capacidad de llevar tanto carga convencional o nuclear. Esto hace que la defensa no sepa qué carga lleva el misil mientras está en vuelo, lo que incrementa el riesgo de malinterpretación. Así, un lanzamiento convencional podría leerse como nuclear y disparar respuestas precipitadas.
Además, este tipo de misiles reduce el margen humano del proceso de decisión. Según medios rusos, blancos en Polonia o Bruselas pueden llevar un tiempo de vuelo de tan solo algunos minutos. El problema es simple: a mayor velocidad y menor distancia, se tiene menos tiempo para detectar, clasificar, decidir y actuar.
A esto se suma que los Oreshnik se lanzan desde platafórmas móviles tipo TEL (Transporter-Erector-Launcher). Como no están atados a un silo, vuelve el sistema más difícil de localizar, ya que puede trasladarse y lanzarse desde cualquier parte.
El contexto del despliegue de los Oreshnik se da en un clima internacional cada vez más tenso. Recientemente, Rusia endureció su doctrina nuclear y amplió los escenarios en los que podría considerar una respuesta atómica, incluyendo casos donde un ataque sea atribuido a una acción conjunta o respaldada por una potencia nuclear.
¿Por qué Bielorrusia es el multiplicador?
Bielorrusia funciona como plataforma avanzada para Moscú. Por un lado, ubicar un IRBM móvil más cerca de potenciales objetivos acorta distancias y, con eso, el tiempo de aviso. También cambia la geometría del problema, obligando a cubrir más direcciones, a ajustar la defensa a trayectorias más cortas y a distribuir recursos de interceptación. Y si el sistema se mueve en un TEL, es amenaza aún más difícil de anticipar.
Además, hay un componente político muy importante. Este despliegue encaja en una estrategia donde Moscú vuelve a basar capacidades nucleares fuera de su territorio, algo que no se veía con esta intensidad desde la Guerra Fría. Allí, Minsk queda todavía más integrado a la arquitectura militar rusa, tanto por dependencia como por alineamiento estratégico.
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